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En este portal encontrarán algunos de mis trabajos sobre una variedad de temas (básicamente los artículos más solicitados o más citados por mis colegas o por estudiantes), los programas y bibliografía de los seminarios que estoy dictando actualmente y algunos enlaces a otros portales de interés relacionado.

 
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Carlos M. Vilas

 

Emergencia social

 

La inscripción en la agenda pública de la necesidad de una declaratoria legislativa de emergencia social y creación de un salario complementario para los trabajadores de la economía popular, constituye el mayor éxito obtenido en el curso del año por el ME y la CTEP. Consolida la instalación de ambas organizaciones en el terreno de la política social y en el propiamente político de construcción de poder, de cara a las elecciones de 2017 en lo inmediato, y a las de 2019 en mayor proyección.

 

La adhesión a esta iniciativa, de organizaciones político-sociales que durante años compitieron con nosotros por el mismo terreno social, demuestra la factibilidad de construir convergencias con base en propuestas de acción reivindicativa respecto de desafíos comunes, por encima, en lo que refiere a temas específicos, de las diferencias y contradicciones que subsisten con ellas y entre ellas en cuestiones o enfoques de mayor proyección. La gravedad del retroceso en las condiciones de trabajo y de vida de la mayor parte de nuestros compañeros y de amplios sectores de la población, la pérdida de empleo, la inflación, la inseguridad, el retroceso en materia de derechos, la mano dura y represión de la protesta social, abonan el terreno para la definición de expresiones conjuntas de acción a partir de la identificación del enemigo común, es decir el poder económico concentrado encarnado en el gobierno del PRO, y los actores que dominan en los escenarios de la globalización financiera.

 

Lo mismo debe decirse de la convergencia, también en torno a la emergencia social, de la CGT. Sin poner en duda la autenticidad de la preocupación de la conducción de la CGT por el retroceso social experimentado, no podemos desconocer que también movilizó su preocupación el interés de no quedar públicamente a la retranca de organizaciones sociales de gran capacidad de movilización, o de mantener dentro de su conducción a algunos sindicatos que desarrollan por propia iniciativa expresiones de mayor combatividad, y también de diluir el efecto desorientador de la tregua acordada con el gobierno a partir de la percepción de los fondos adeudados a las obras sociales, el bono de fin de año para los trabajadores formales, el bono complementario a jubilados de haberes mínimos y a perceptores de la AUH, y el bajo perfil adoptado respecto del crecimiento de los despidos y el desempleo.

 

La coincidencia inicial con la CGT y eventualmente con parlamentarios de las diferentes bancadas, abre la oportunidad de discutir una agenda social de mayor alcance. Focalizar en la emergencia y la regresión social sin identificar y encarar los factores político-institucionales (las políticas públicas del actual gobierno y los “pendientes” de los gobiernos kirchneristas) y, especialmente, los sesgos y las inercias estructurales del capitalismo argentino nos llevaría a transitar el camino, ya conocido en la década neoliberal, del asistencialismo, como nivel máximo y caricatura de la necesaria atención a las necesidades urgentes de millones de compatriotas, pero sin identificar ni encarar las causas de fondo que engendran esos problemas.

 

Leer más: Más allá de la emergencia social
 
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Publicación semestral realizada desde el Departamento de Planificación y Políticas Públicas, donde a través de los abordajes de especialistas nacionales e internacionales se analizan y evalúan las políticas públicas y el rol que en ellas juegan el Estado y los actores sociales.

Tapa RPPP 10

 

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Leer más: N°11 Revista Perspectivas de Políticas Públicas
 
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Carlos M. Vilas

Universidad Nacional de Lanús

Uno de los aspectos más visibles de los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) fue el activo papel desempeñado por el estado en el desenvolvimiento de la economía y las relaciones entre clases y otros actores sociales. La consigna “recuperar la política”, tuvo como complemento “recuperar el estado” como herramienta de gestión política y de involucramiento activo en una variedad de asuntos que en la década de 1990 fueron considerados ámbitos propios del capital o de la libre autogestión de la sociedad civil –en su acepción neoliberal de “arréglense como puedan”. La asunción de nuevas funciones y la reformulación de otras ya en ejercicio demandaron la ampliación y la transformación de la red de instrumentos de intervención y gestión y, en consecuencia, mayor dotación de recursos fiscales, materiales, humanos y técnicos, un nuevo modo de vinculación del estado con el conjunto de la sociedad, y una redefinición de las vinculaciones externas. El “regreso del estado”, de acuerdo a otra de las consignas de entonces, fue también regreso al estado como arena política donde las clases sociales dirimen sus conflictos y como herramienta de construcción de poder. La contradicción entre estado y mercado, de acuerdo a la interpretación convencional de la época, enturbió con frecuencia la comprensión de que el conflicto y los acuerdos entre uno y otro son modos de manifestarse la dinámica de las fuerzas sociales, los intereses en pugna y las respectivas visiones de la organización y la orientación del conjunto social.

Leer más: Política, Estado y Clases en el Kirchnerismo: Una interpretación
 
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Publicado originalmente en Miradas al Sur del 8 de Marzo de 2015

Colonialismo e imperialismo “inventaron” a América latina a la medida de sus intereses geoeconómicos y geopolíticos, como una dimensión de sus competencias intercoloniales y más tarde interimperialistas. Como no podía ser de otra manera, los pueblos de América latina y el Caribe la reinventaron como Patria Grande, a partir de sus luchas de más doscientos años por la emancipación nacional y social.


Bien miradas las cosas, “inventar” es una palabra que resulta tramposa cuando analizamos procesos colectivos, porque da idea de algo que surge de la nada o de la cabeza inspirada de algún individuo más o menos talentoso. La “invención” colonialista e imperialista de América latina consistió en la incorporación forzosa de la región a la expansión transoceánica del capitalismo. Se inspiró en la codicia y se efectivizó a golpe de cañón y de crucifijo. La superioridad de las armas  y una astucia típicamente renacentista, abonaron con sangre americana –pero también hispana, portuguesa y africana– el terreno sobre el que se edificaron los grandes imperios coloniales de occidente. “América latina” surgió así como una imposición a partir de un hecho de violencia –la chingada, la madre violada sobre la que Octavio Paz, en tiempos en que aún miraba hacia adelante, escribió páginas de fuerza y belleza insuperables–; como espacio para el expolio y la dominación. Las buenas almas que desde dentro del orbe colonial intentaron  moderar las aristas más innobles del experimento no pudieron, ni hubieran podido, superar los bordes del mismo: la servidumbre de los pueblos originarios y, más tarde, la importación de esclavos africanos (por los trabajadores “indentados” chinos que llegaron mucho después nadie se preocupó; habrían de convertirse en los antecesores de los obreros siervos de los talleres clandestinos de la industria y la agroexportación del capitalismo global de nuestros días.

Leer más: La Patria Grande
 

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