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En este portal encontrarán algunos de mis trabajos sobre una variedad de temas (básicamente los artículos más solicitados o más citados por mis colegas o por estudiantes), los programas y bibliografía de los seminarios que estoy dictando actualmente y algunos enlaces a otros portales de interés relacionado.

 

 

 

 

 
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Publicado originalmente en Página/12

Por Carlos M. Vilas

El acento puesto en el show mediático de la noche del domingo, en la manipulación del suministro de información y en la suspensión del escrutinio provisorio cuando ya los datos mostraban que la lista encabezada en Provincia de Buenos Aires por Cristina Fernández de Kirchner superaba a la del oficialismo, no debe ocultar que de todos modos la jornada electoral fue positiva para el macrismo. Por buenas o malas artes, en realidad por una combinación de unas y otras, la Alianza Cambiemos logró instalarse en desigual medida como fuerza electoral en todo el país. El escrutinio definitivo mostrará el triunfo de CFK, aunque sin alterar el resultado nacional. Sin ese reconocimiento será muy difícil, para quienes queremos un país inclusivo y una economía que lo sustente, avanzar hacia la victoria en octubre, no se diga ya en 2019.


La reacción inmediata de “la City” fue contundente: subió el Merval, bajó el dólar, anticipando una relativamente cómoda renovación de la montaña de Lebacs. Poco importa hoy que mañana o en dos meses los números vuelvan al cauce de la normalidad de mediano o largo plazo. El poder financiero le da un voto de confianza al macrismo a cambio de la promesa de seguir y profundizar el ajuste, ante todo en la reforma regresiva de la legislación laboral. Sin ésta la inversión financiera seguirá renuente a convertirse en inversión real. De todos modos, una excelente coyuntura de bienvenida al vicepresidente de Estados Unidos.

En la Provincia de Buenos Aires el escenario emergente es de “polarización sucia”: la gran avenida del medio soñada por Massa resultó una trocha secundaria, pero sumada a la certificada marginalidad de Randazzo reúne un 20 por ciento de votos que serán objeto de solicitaciones variadas por ambas fuerzas polares, y de intensas negociaciones en el Congreso. Distinto es el panorama nacional y, por supuesto, en la CABA, que una vez más muestra ser, para horror de Fito Páez y de otros muchos aunque menos expresivos, “el agua donde se mueve el pez” del macrismo –abusando de la metáfora del gran timonel–. Con el auxilio del voto y las estructuras del radicalismo, Cambiemos se instaló aparentemente de manera firme en casi todo el país.

En las elecciones legislativas, más que en cualesquiera otras, cada provincia es su propia historia y problemática. En lo que toca al peronismo (en sentido muuuy laxo) las PASO mostraron que en general a los que de una u otra manera coquetearon con el macrismo les fue bastante mal, con excepción de Juan Manuel Urtubey en Salta. La proyección a octubre de los resultados del domingo indica que no habrá grandes modificaciones en la composición de las cámaras del Congreso Nacional, pero también que será más ardua la tarea de frenar el avance del neoliberalismo en todas sus manifestaciones y no sólo de sus indicadores económicos.

El avance del macrismo se asentó, igual que en 2015, en el voto de muchísimas personas cuyas condiciones de vida se deterioraron drásticamente en los últimos casi dos años. Muchos en la oposición anticiparon un voto masiva y consecuentemente opositor. No contaron, ni cuentan, con que el neoliberalismo es más que un modo particular de organización de la economía y distribución de sus frutos; es un modo de ver e interpretar al mundo, a la vida, a uno mismo. Ese modo no es espontáneo; es difundido a través de recursos y prácticas hegemónicas por cuyo medio las élites enseñan a las clases populares a pensar y vivir su dominación en los términos y los significados que le asignan aquéllas: ante todo los medios de comunicación, pero también las escuelas, las iglesias, el deporte.

Que la plata no alcance hasta fin de mes ¿se explica por la política macrista de tarifazos y ajuste o porque “se chorearon todo”? ¿Vivías mejor porque te metieron en una burbuja que al final reventó, porque te hicieron creer que con tu trabajo podías hacer turismo o porque ampliaste y ejerciste activamente tus derechos? Tan importante como la pregunta es la respuesta, porque ella es la que orienta el voto. Es indudable que en amplios segmentos de las clases populares y medias el macrismo ganó la batalla cultural.

Es cierto que, por primera vez en muchas décadas, aparece en Argentina una fuerza electoral de derecha, y sobre todo de derecha neoliberal, como quien dice, salvaje. Convengamos sin embargo que mejores productos de la democracia hemos conocido.
 

 
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Carlos M. Vilas
Politólogo, UNLa
 
La sesión de la Cámara de Diputados del 26 de julio pasado y la de la Comisión de Asuntos Constitucionales del día previo revelan la intención del actual gobierno y sus vicarios parlamentarios de arrogarse una facultad supraconstitucional para pasar por encima del voto ciudadano, configurando una integración parlamentaria sometida a la voluntad del poderoso, al margen de la que resulta de la voluntad ciudadana expresada en las urnas.

No hay que equivocarse o dejarse llevar por los montajes escénicos o los efectos inmediatos. Detrás del espectáculo mediático asoma algo más complejo y de mayores y más preocupantes proyecciones políticas. El diputado Eduardo Amadeo, de la Alianza Cambiemos, se encargó de aclarar que la cosa no es sólo el diputado Julio de Vido: Cristina es el trofeo mayor de la cacería. Amadeo se declaró más que gustoso de aconsejar a sus compañeros senadores que, en caso de resultar triunfadora el próximo octubre, hicieran con ella lo que los diputados no pudieron hacer, a fin de cuentas, con de Vido.

Para no ser menos la diputada Carrió dedicó un “el próximo sos vos, Kicillof” al diputado homónimo. En la trayectoria política de la diputada es difícil y poco creíble distinguir una advertencia de una amenaza.  Es posible que, intuyendo que empiezan por “los K” y siguen sin final previsible, o  recordando el poema de Bertolt Brecht, o simplemente poniendo las barbas en remojo, la izquierda haya decidido negar su voto al estropicio, arriesgándose a ser acusada de “cómplice” del odiado kirchnerismo.

A lo largo de la historia los poderosos siempre se opusieron por múltiples vías, muchas de ellas muy violentas, a que los trabajadores, las mujeres, los menos favorecidos por las comodidades de la vida, los sectores medios, los campesinos, ejercieran derechos de participación política. En 1829 Thomas Cooper, estrecho colaborador del presidente estadounidense Thomas Jefferson, se preguntaba: “¿Con qué derecho los pobres y los no propietarios van a legislar sobre las riquezas y la propiedad ajena?”. En 1912, en vísperas de la sanción de la ley Sáenz Peña, Carlos Rodríguez Larreta, ex canciller del gobierno de Figueroa Alcorta y profesor de Derecho Constitucional, fundamentaba su oposición con el argumento que el voto secreto “independiza al peón” de la “influencia benéfica” de su patrón y lo convierte en su enemigo. Exactamente un siglo después  Bartolomé Mitre, director del diario La Nación, se quejaba a la revista brasileña Veja: “Vivimos una dictadura con votos”.

 Cuando no pudieron evitar ese ejercicio democrático, intentaron acotar la eficacia del sufragio y sus proyecciones  transformadoras. Las tropelías institucionales recientes dan testimonio  de la persistencia de una intencionalidad de clase a través de los siglos, pero también de lo difícil que les resulta prevenir el efecto revulsivo del voto ciudadano. Y si no se puede impedir que la gente vote, corresponde impedir que vote por determinadas personas en quienes ve expresadas sus aspiraciones y expectativas, o si esto no es posible, habrá que impedir que los elegidos asuman ese mandato.  Y si asumen, habrá que expulsarlos. En síntesis: vetar el derecho al voto.

De todo esto trató la sesión de Diputados del 26 de Julio. Fecha en que muchos recordamos la desaparición física de Eva Perón, que luchó y consiguió el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres, y el asalto al Cuartel Moncada, inicio de la Revolución Cubana. Una fecha, dos procesos, un mismo horizonte de dignidad.
 
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Publicación semestral realizada desde el Departamento de Planificación y Políticas Públicas, donde a través de los abordajes de especialistas nacionales e internacionales se analizan y evalúan las políticas públicas y el rol que en ellas juegan el Estado y los actores sociales.

Tapa RPPP 10

 

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